LOS COMIENZOS DE NUESTRO INSTITUTO
Manuel de Sancha Blanco
 

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En los años sesenta del siglo pasado se produjeron cambios importantes en la España de Franco: el país salía de la larga y difícil etapa de la autarquía y, dirigido por tecnócratas, se adentraba en la de los Planes de Desarrollo. Al llegar Lora Tamayo al Ministerio de Educación en 1962 se encontró con las nuevas directrices económicas, en las que contribuyeron de manera destacada las inversiones extranjeras y las remesas de los emigrantes; una población que estaba pasando de rural a urbana y donde el sector joven, nacido después de fratricida contienda, mostraba inquietudes culturales y políticas nada conformistas con el régimen existente, y las empresas comenzaban a demandar trabajadores cualificados en lugar de obreros casi analfabetos. España caminaba, pues, hacia una sociedad industrial con una clase media bien definida y donde el consiguiente crecimiento del nivel de vida exigía mayor nivel cultural. Son años en los que, por fin, nuestros políticos consideran que es altamente positivo apostar por la educación, en particular la Primaria, y en este contexto se implantó en 1963 la Campaña Nacional de Alfabetización y un año más tarde quedaba ampliado el periodo obligatorio de la escolaridad hasta los catorce años. En. cuanto a la Enseñanza Secundaria -empleamos la expresión actual-, sus logros fueron la extensión de los estudios de Bachillerato a capas más populares de la sociedad a través de la creación de Secciones Delegadas en barrios de trabajadores de las ciudades, los Estudios Nocturnos para los trabajadores y los Colegios Libres Adoptados en poblaciones rurales. En efecto, las Secciones Filiales pasaron de 68 en el curso 1962-63 a 204 en el de 1967-68; los Colegios Libres Adoptados, de 96 a 300 en el mismo periodo, y, además, se crearon 144 Secciones Delegadas (cfr. Arribas, J., 1990: 58). Todo ello hizo posible que los alumnos matriculados pasaran de 564.111 en el curso 1961-62 a 11.207.006 cuatro años después: un verdadero boom en las aulas de Bachillerato, que en España se daba una década más tarde que en los países europeos de nuestro entorno (cfr. Puelles Benítez, M. de, 1986: 404).


La implantación de la Enseñanza Secundaría en Triana 


Expuestas unas breves líneas introductorias sobre el panorama educativo de la España de los sesenta del siglo pasado, centrémonos en la implantación de la Enseñanza Secundaria en Triana y más concretamente en los orígenes de nuestro Instituto "G.A. Bécquer". Durante los años de la postguerra, la población de Sevilla aumenta a un ritmo bastante fuerte, pues de 228.729 habitantes en 1930 se pasa a 312.123 en 1940, a 376.627 en 1950 y a 442.300 en 1960 (cfr. García Hernández, P., 1985: 155). Sus causas, más que en las elevadas tasas de natalidad de la época, hay que buscarlas en los flujos de inmigrantes, procedentes principalmente de otras áreas de Andalucía Occidental y de la Baja Extremadura. Esto provoca una gran escasez de viviendas, máxime cuando muchas de ellas se encuentran muy deterioradas, por no decir inhabitables, y, en consecuencia, se hace necesaria la construcción de nuevas barriadas para poder acoger a esos miles de sevillanos que carecen de una vivienda digna. Si en tiempos pasados, cuando la ciudad había salido de su recinto amurallado, raramente se había extendido por el sector occidental ante el secular peligro de inundación; ahora, efectuada la corta de Chapina en el Guadalquivir, que alejaba dicho peligro, el espacio urbanizable aumenta considerablemente por dicho sector y comienza, pues, la construcción de numerosos bloques de pisos, tanto por iniciativa oficial como privada. Así, a partir de los últimos años cincuenta, y aledañas al barrio León, van surgiendo las barriadas de San Gonzalo, del Carmen, del Tardón, etc., donde otrora había huertas, olivares, cortijos y algún que otro horno alfarero y asentamientos chabolistas levantados con toda celeridad para evadirse de la vigilancia policial, que impidiera su construcción, y de ahí su denominación de barrio máquina. De esta manera nace la nueva Triana, alejada de la cava de los gitanos y de la cava de los civiles, a la que hay que dotar, obviamente, de los servicios más necesarios, entre ellos los educativos. En efecto, se construyeron los Colegios Públicos San José de Calasanz y Elena Canel, además de las Escuelas Parroquiales del Tejar del Mellizo, y, poco tiempo después, se crearán las Secciones Delegadas, masculina y femenina, "El Tardón", por Decreto del Ministerio de Educación y Ciencia de 29 de diciembre de 1966, en la Avenida López de Gómara, adscritas a los Institutos "San Isidoro" y "Murillo", respectivamente, y también las Secciones Filiales de los Salesianos y ''Ntra. Sra. del Rosario". De esta manera en el famoso arrabal trianero comenzarían a impartirse los estudios de Bachillerato; efectivamente, las nuevas Secciones Delegadas del Tardón iniciaron sus actividades administrativas el 1 de septiembre de 1967 y las académicas, el uno de octubre.


La Sección Delegada masculina comenzó a funcionar bajo la dirección de don Raimundo Burgos Rey, su primer Jefe de Estudios, y de los restantes profesores sólo hay constancia documental del que impartía Educación Física: don José Torres Tirado. Merece ser resaltado que desde un principio contó con una coral, pues en los actos celebrados con motivo de la clausura del curso 1967-68 en el Instituto "San Isidoro" destacó la "actuación de la coral de la Sección Delegada Masculina del Tardón". Y dicha actuación no sería la única, ya que en el festival artístico del 14 de diciembre de 1968, organizado para la proclama de la madrina de la tuna-rondalla, también participó, en esta ocasión bajo la dirección de don José M.ª  Vázquez Soto, profesor de Religión.
En el curso 1968-69 se incorporaron los primeros profesores numerarios: doña Carmen Romero Rossi, catedrática de Física y Química, y don José Sánchez Rodríguez, profesor agregado de Dibujo, por resolución de sus respectivos concursos de trasladados, y doña Matilde Sagaró Faci, catedrática de Lengua y Literatura Españolas, y don Alfonso García del Paso, profesor agregado de Latín, que habían obtenido plaza por oposición. En calidad de interino figuraban doña Ana Pascual Rodríguez y don Manuel Olmedo Sánchez, además de don Raimundo Burgos Rey.


La Sección Delegada femenina inició sus pasos dirigida por don Julio Rey de la Escosura, profesor interino de Física y Química y Jefe de Estudios. Debido a la escasísima documentación existente, muy poco hemos podido averiguar sobre sus comienzos, si bien no podemos de dejar de destacar el agradecimiento, manifestado en la sesión del Claustro del Instituto "Murillo" de 10 de noviembre de 1967, "a todos los profesores [por] su trabajo y constancia, careciendo de todos los medios". Del resto del profesorado sólo conocemos a la Srta. Gallardo, profesora interina de Dibujo, a la que se le "da la bienvenida" el 6 de diciembre de 1967, y al encargado de la enseñanza religiosa, don Francisco Javier Pérez Mantero, que tomó posesión el 12 de febrero siguiente. Cabe señalar que, pese a ser una Sección Delegada, el centro poseía servicio médico, cuyo primer jefe fue don Miguel Vázquez Durán y, posteriormente, don Antonio Idígoras Irizo. 


En el curso siguiente comenzará a contar con otros profesores numerarios; concretamente, doña Julia Serrano Rueda, profesora agregada de Geografía e Historia; doña Carmen Báncora Cañero y don Tomás Labrador Gutiérrez, profesora agregada y catedrático, respectivamente, de Lengua y Literatura Españolas, y don Salvador Francisco Cutillas, catedrático de Matemáticas, en virtud de concurso de traslado; don Clemente Herrero Fabregat, catedrático de Geografía Historia, y doña Emestina Alicia de Fez Marrero, profesora agregada de Francés al haber aprobado las  correspondiente oposiciones, y don Enrique Ramos Guerra, profesor agregado de Dibujo, en comisión de servicio, que cesará unos meses después al ganar la cátedra del Instituto de Alcalá de Guadaira. 


La creación del Instituto "Gustavo Adolfo Bécquer"


Cuando el curso 1968-69 estaba a punto de finalizar y el Libro Blanco para la reforma del Sistema Educativo era sometido a debate, por Decreto del Ministerio de Educación y Ciencia de 12 de junio de 1969 se crea el Instituto Nacional de Enseñanza Media mixto, barrio "El Tardón", al tiempo que se suprimían las dos Secciones Delegadas. En un principio el nombre del Instituto seria el del barrio, si bien el definitivo llegaría pronto, pues por Orden ministerial de 25 de octubre del mismo año se dispuso que se denominara "Gustavo Adolfo Bécquer", en memoria del insigne poeta sevillano, de cuya temprana muerte pronto se iba a cumplir un siglo. Publicada la disposición ministerial, ésta se dio a conocer a Claustro en la sesión que celebró el 24 de noviembre siguiente.
De la creación del Instituto sólo se hizo eco, según constancia documental, el Claustro del Instituto "Murillo". En efecto, en su sesión del 14 de octubre de 1969, al referirse a ella, "dedica un saludo afectuoso" a los catedráticos don Tomás Labrador y don Salvador Francisco, a las profesoras agregadas doña Carmen Báncora y doña Julia Serrano, y a los profesores adjuntos interinos don Julio Rey, doña Francisca Albi y doña María Dolores de Ory, que pertenecían a la Sección Delegada femenina, y de ello se puede deducir que existían buenas relaciones.
Don Tomás Labrador, jefe de Estudios de la extinguida Sección Delegada femenina, fue nombrado Director del nuevo Instituto, y en la primera sesión del Claustro, celebrada el 4 de octubre, se dieron a conocer los nombres de los profesores que le acompañaban en el equipo directivo: doña Matilde Sagaró Faci, Vicedirectora, don Salvador Francisco Cutillas, Jefe de Estudios; don Clemente Herrero Fábregas, Interventor; doña Carmen Romero Rossi, Secretaria, y don Alfonso García del Paso, Vicesecretario. En dicha sesión se acordó que las clases comenzaran el día quince,  después de celebrarse la misa del Espíritu Santo. Unos años después, precisamente en el curso 1972-73, comenzarán los Estudios Nocturnos, cuya propuesta al Claustro para implantarse fue de la entonces profesora interina, y posteriormente catedrática, de Lengua y Literatura Españolas, doña María Isabel Cintas Guillén.
Y de esta manera comenzó su tarea de formar a muchachos y muchachas de la sevillana zona el Tardón y de las cercanas localidades del Aljarafe el Instituto "G. A. Bécquer". Una tarea que dura más de cuarenta años. Sirvan estas líneas como pequeño homenaje a todo el profesorado que ha hecho posible que nuestro Instituto sea lo que es:

 

musho Bécquer.


Manuel de Sancha Blanco
Sevilla, 29 de junio de 2010

 

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